Desesperanza (09-12)

Esta mañana desperté como casi todas las mañanas:

Cansada.

Derrotada.

Confundida.

Hace ya algunas semanas que mis días pasan así: una repetición constante del estrés tóxico, de la angustia perpetua y la desesperanza tratando de colarse una y otra vez por la ventana del pasillo.

Trato de impedirlo constantemente pero, la verdad, es tan difícil que muchas veces termina envolviéndome como la neblina y termina por desgastarme más.

Así cada día.

24 horas…

7 días a la semana.

 

 

¿Desesperante verdad?

 

 

Lo peor de todo es que no encuentro el consuelo que antes me reconfortaba en los días grises…

 

Una taza de chocolate caliente.

Una lluvia pasajera que inundara la habitación del olor a tierra húmeda.

Tus brazos rodeándome y besándome en la frente sin importar nada más…

 

¿A dónde se ha ido todo eso?

 

Ya no hay lluvias pasajeras que me calmen…

Ahora solo hay tormentas eléctricas que me asustan y que forman parte de mis pesadillas, con perros en las calles bajo el frio inclemente del abandono.

 

Ya no hay una taza de chocolate caliente…

Es tan solo una taza vacía más.

 

Y tus brazos…

Si están.

Pero ya no rodeándome y calmando mis miedos eternos…

 

Solo están allí.

Lánguidos.

Silenciosos.

 

Y la verdad…

Creo que ahora es mejor cuando no están.

“Y se rompió..”: Slam, Hoover y Bugallo

Recuerdo que hace unos años, entre esos tantos libros que existen y esperan por ser encontrados, me conseguí con la trilogía “Slammed” de Collen Hoover, una autora que al día de hoy se ha convertido en una de mis favoritas en el mundo de las novelas YA.

Cuando decidí leerlo, me causó curiosidad el nombre del libro y el significado detrás del mismo así que se imaginarán que, cuando lo  descubrí, me sumergí en un nuevo mundo del cual me enamoré: El Slam.

Estoy segura que muchos de ustedes lo conocen pero, para quienes no lo sepan, el Slam es un tipo de poesía que se interpreta en una especie de “recitales dramatizados” (como dicta nuestro fiel amigo Wikipedia), por lo que la comedia, la tristeza, la pasión, son solo algunas de las emociones que afloran cuando tienes la oportunidad de asistir (o en su defecto ver por Youtube) a un torneo de poesía Slam.

Así que, con el libro de Hoover me adentré a este mundo y descubrí una cantidad de personajes increíbles, poetas maravillosos y fragmentos que me hicieron reflexionar en un momento en el que lo necesitaba (cada día).

Y así, en medio de esa reflexión, una frase que me marcó fue “Y Se rompió”, que es el titulo de una interpretación hecha por Mariana Bugallo:

Pero no era un hijo de puta.. La cosa es que a él algo.. Se le rompió.

Y esa “cosa rota” de la que hablaba Mariana era nada más y nada menos que ese momento en el que nos damos cuenta de que algo (o alguien) ya no significa lo mismo para nosotros. Ya no nos llena como antes. Ya no nos hace sentir dichosos, en paz.. Ya no nos hace querer ser mejores. Y eso, que a veces puede parecer difícil de entender para quien está afuera (o incluso más, para nosotros mismos) no necesariamente significa el fin, o una tragedia.. Sino más bien el instante en que por una vez en nuestras vidas, nos atrevemos a ser honestos, nos atrevemos a pensar y a derribar los muros que hemos creado para preguntarnos:

¿Es esto lo que realmente quiero?

Y allí, cuando respondemos a ello, algo simplemente.. Se rompe. Deja de existir.

Y es posible que, más adelante, empiece a forjarse de nuevo dentro de nosotros ese “algo”. Empiece a labrarse, a construirse con mejores cimientos, con columnas más fuertes.. Con la verdad como base.

Aquí Mariana habla de lo que se rompe cuando un amor deja de ser, del como culpamos al otro por que el amor se le haya agotado.. Y la verdad, es que el amor (a veces) tiene fecha de caducidad… O simplemente, se transforma, se reinventa y no siempre, con las mismas personas.

Ni tampoco es el amor lo único que puede “romperse”.

La vida es un constante recordatorio de ello.

Creo que esta interpretación es la adecuada para continuar con este viaje que ha estado en pausa unos largos 5 meses. Así que les dejo a Mariana Bugallo con su interpretación. Y cuéntenme si alguna vez ese algo se les”rompió”.

“Interpretación de Mariana Bugallo”

 

“Mira en el espejo..”:Una reflexión.

¿Recuerdan la entrada de “Y uno planta su propio jardín…”?. Si no la recuerdan, o es primera vez que viajan a este lado del mundo, échense un vistazo nuevamente por allá y luego regresen a esta entrada.

Hace algunos días una amiga compartió en las redes una escena de una película que me ha dejado con unas reflexiones maravillosas. Se trata de un fragmento de la película “Ángel A” de Luc Besson (2005), que viene siendo nada más y nada menos que una comedia romántica francesa.

Quienes se han paseado antes por las entradas de este pequeño rincón del planeta, saben que una premisa fundamental de este pequeño (y a veces olvidado) blog es el amor propio: el amor que debemos alimentar día a día para poder entregarnos al resto del mundo sin ataduras, sin velos y sin restricciones. No es, sin embargo, una tarea fácil de lograr: cada día de nuestras vidas somos bombardeados, atacados, hostigados por el mundo para sentirnos abatidos, inferiores y minimizados antes los demás. Pero es justo en medio de las calamidades y las personas tóxicas, que podemos florecer, crecer y levantarnos de las cenizas y darnos cuenta que sin amor propio no somos nada.

Es por eso que les comparto esta maravillosa escena de la película. Quizá podamos compartir la experiencia y probar suerte con el ejercicio que nos plantean. Quizás podamos, a través de ella, comenzar a creer en nosotros mismos y darnos cuenta de lo mucho que valemos. De lo grandes que somos y podemos llegar a ser. De lo mucho que debemos amarnos a nosotros mismos.

¡Disfruten la escena!

Y, si te apetece, responde:

¿Que ves en el espejo?

 

Volviendo: El regalo de Pessoa.

Hace ya tres meses que por diversos motivos (dificultades técnicas para ser más precisos) fue publicada la última entrada de este pequeño lado del mundo. Por supuesto olvidado nunca ha estado y creo que no es necesario decir que “volvemos”, a los espacios que nunca han dejado de estar presentes en nosotros, sobre todo aquellos mundos que, aun estando en la distancia y la lejanía, siguen siendo parte de quienes somos y queremos ser.

Pero para no romper con los clichés clásicos de nuestra cotidianidad digamos: ¡VOLVIMOS!. Por ahora trataré de ir añadiendo mas letras a este lugar común en el que compartimos citas, frases, pensamientos y ganas de colocar nuestro ladrillo para construir y no destruir. Pensando en esto, es posible que cada día exista un pequeño regalo en medio de tanto caos. El regalo de hoy viene de Pessoa, con un poema que les dejo al final.

Desde este lado del mundo les deseo un nuevo año infinitamente dichoso y prospero para cada uno de ustedes, que en momentos oscuros consigan una mano amiga, el calor de un abrazo y el maravilloso aroma de la tierra después de la lluvia!

¡Nos seguimos leyendo!

A veces, y el sueño es triste,
en mis deseos existe
lejanamente un país
donde ser feliz consiste
solamente en ser feliz.

Se vive como se nace,
sin querer y sin saber.

En esa ilusión de ser,
el tiempo muere y renace
sin que se sienta correr.

(Fernando Pessoa)

Quizás…

Quizás el problema está en que no fui hecha para ser domada…

Me gusta construir, pensar, expresar. Decir las cosas sin ataduras, sin miedos, sin restricciones.

Mostrarme en mi esplendor, gozar de mi propia virtud, sentir mi serenidad y mis carcajadas resonantes.

Me gusta poder soltar lo que siento, gritar, reír y cantar sin sentir que algo malo ocurrirá, sin pensar que algo extraño pasará por sus mentes…

Quizás ese sea el problema…

Y te gusten las suaves damiselas domadas, las que no dicen nada cuando arremetes con tus látigos verbales y luego te arrepientes.

Las que guardan silencio mortal cuando te vas sin razón, sin previo aviso, sin nota de vuelta..

Quizás no estamos hechos para ser…

Quizás no estoy hecha para ti…

Quizás no estás hecho para nadie mas que para ti mismo. 

“Y uno planta su propio jardín…” : Aprendiendo de Borges.

¿Has pensado alguna vez en todas esas noches sin dormir?

Todas esas noches vacías, mirando fijamente el techo de tu habitación a oscuras.

Todas esas veces en que, con la mente en mil mundos menos en este, te preguntas:

¿Dónde estará?

¿Cómo será?

¿Cuándo llegará?

Y así, tu mente empieza a divagar entre las mil y un escenas posibles, los escenarios en los que, sin  previo aviso, descubrirás a esa persona que tendrá el poder de arrebatarte una sonrisa en solo segundos.

La persona que te acompañará en tu travesía.

La que te hará latir el corazón  tan fuerte como el aleteo de las alas de un colibrí.

La que podría disfrutar contigo del mas mínimo roce. Del encuentro más sencillo y fugaz.

Con la que no tendrías miedo de mostrarte como eres. Alegres o dispersos. Sin maquillaje, con lágrimas en los ojos y ojeras de cansancio de los días.

La que podría darte el abrazo más puro y sincero que te ayudaría a recuperarte cuando la vida te golpea y te rompe en pedazos… La única con la que puedes ser tú en tu máxima expresión, con toda tu plenitud. Sin mentiras, sin sombras, sin matices.

Incluso aunque a veces puedas ser la persona más aburrida del planeta.

O la de los peores chistes.

O la de las “bromas” con cara de inocencia cargadas de verdades ocultas.

Te imaginas también los momentos difíciles. Porque si, debes aceptarlo, existen y deben saber cómo superarlos y enfrentarlos juntos para salir adelante. Y si, existirán momentos en los cuales se harán daño el uno al otro. Donde dirán cosas que probablemente se sentirán totalmente arrepentidos después. Puede incluso que eso los destruya, los rompa y los separe. Porque es cierto, el amor como todo es un ciclo.

A veces crece y continua.

A veces muere y se transforma.

A veces simplemente, deja de ser.

Pero…También puede ser que trabajen juntos para seguir adelante. Para construir y no destruirse. Para alimentarse el espíritu. Para saber reconocer los errores y darse espacio para crecer, para vivir, para ser. A veces es difícil de entender, pero el agobio, la inseguridad y el acecho solo llevan a la destrucción.

Por eso mas allá de seguir imaginando, deberíamos también prepararnos. Prepararnos para poder darle al otro todo lo que se merece cuando llegue. Para sanar y dejar que cicatricen las heridas del pasado. Para soltar, perdonar y poder entregarnos por completo, vivos, abiertos, sin ningún velo que nos cubra ni ningún muro que derribar.

Para empezar a imaginarnos también ese otro amor: el que encontramos de repente y nos ilumina. Nos alivia, nos calma, nos llena de vida.

Pero contrario a lo que piensas, este no es un amor que conseguimos en alguien más, sino aquel que nos espera muy dentro en nuestro interior. En nosotros mismos. El amor que sentimos hacia nosotros, que nos da la energía necesaria para vivir cada día y ser mas, mucho más.

¿Nunca te imaginas algo así en tus noches vacías cierto? Tu, siendo el defensor de tu propio amor, tu vida, tu dignidad. Siendo el dueño de tu tiempo, que irradia e ilumina a otros, que no espera el amor de su vida porque sabe que ya lo encontró: eres tu mismo (a).

Seguro que si piensas en eso y lo practicas, todo seguirá su curso. Quizás dejaras de esperar y entenderás que no se trata de que llegue alguien para darte su amor.

Se trata de abrir tus brazos a alguien para compartir su amor con el tuyo.

“Amemos cuando estemos listos, no cuando estemos solos”

Walter Riso

… Y del Amor que hemos Soñado!

Mi última entrada “Del Amor que merecemos” causo algunos pensamientos profundos y encontrados en las personas que estimo profundamente. Así, de esos largos y tendidos debates mentales nació una respuesta para lo manifestado en mi post que creo es una buena continuación para leer y tomar en cuenta para nuestras vidas.

La respuesta que les comento viene de la mano de mi amigo Jorge L. Vargas, quien (ademas de tener un gran talento para plasmar sus pensamientos en palabras) quiso darnos una lección no solo sobre el amor de pareja sino también del amor propio, del amor a uno mismo..

Así que, aquí les dejo el texto completo del autor esperando sus comentarios y sugerencias..

¡Disfrútenlo!

…y del Amor que hemos soñado!

Para estar en las buenas y en las malas, en mejores y en las peores.

 

El planeta tierra posee siete mil millones de habitantes, si, somos siete mil millones, y cada uno de nosotros, hombres y mujeres, sólo somos uno en un océano de personas, por lo que, encontrar, coincidir o conocer a la persona indicada, cuesta, y cuesta mucho.

Ya pasó, se fue volando la época de los amores de telenovela, donde la tragedia se combinaba con la fortuna, siempre con un príncipe y una doncella o un caballero junto a una plebeya haciendo de lo imposible, lo posible, y ojo, no es que eso no pueda ocurrir hoy por hoy en la realidad, pero, dado el boom de las “bendecidas y afortunadas” y de los “capos y mafiosos” protagonistas todos de la fantasiosa realidad, cualquiera en su sano juicio pudiera decir que esa cosa tan maravillosa llamada Amor, no es más que una falsa ilusión solo posible entre putas y malandros.

Ese es el cruel panorama, pero debemos preguntar los extraterrestres de nuestro mundo, lo siguiente:

¿Es esa la realidad del amor que soñamos los extraterrestres de este mundo?

Yo estoy cien por ciento seguro de que no, de que todavía existe la gente que sabe amar de verdad, que sabe estar en las buenas y en las malas, pero también en las mejores y en las peores; desde luego que hay falsos amores, falsas ilusiones, pero, el amor verdadero, si existe. Solo es cuestión de sentirlo por la persona correcta, en el momento preciso y en la circunstancia adecuada.

Hablando de esto, quizás cualquier lector pudiera llegar a pensar que estoy equivocado, pero la vida misma nos va enseñando en su debido momento que el primer amor que debemos sentir y valorar, es el amor hacia uno mismo. Lo he descrito como la virtud del egoísmo, pero no en referencia a lo planteado por la escritora Ayn Rand, eso es una cosa muy distinta, si en los aspectos concernientes a las posibilidades que implica realmente amar a alguien, a esa persona especial que, sin razones, pero con muchos motivos, es capaz de hacernos reír y también de llorar, pero de felicidad.

¿Qué pasará con el amor en estos tiempos?

Pasará seguramente lo que cada uno de nosotros decida que pase. Cada uno de nosotros somos constructores del amor que merecemos y soñamos, cada uno de nosotros somos responsables de valorar en su justa medida a la persona que queremos, de igual manera a la persona que nos quiere. Además, tenemos que estar conscientes en cada momento de para qué se nos quiere, porque si por ejemplo, conmigo alguien desea jugar, pues fino, que juegue, pero que no se pique cuando yo gane. Eso es una forma de decirlo, no implica que sea una total y absoluta verdad, aunque sí, lo admito, es mi verdad.  Algo que yo hasta hoy no he hecho es jugar con el corazón de nadie, pero eso sí, si alguien intentase jugar con el mío, estoy seguro de que yo no perdería, pues, así como se pueda querer jugar conmigo, también  estoy seguro de hacerlo siempre para ganar.

En otro aspecto, no el más importante, pero si siempre muy determinante, es el hecho de que estoy seguro en que todos han escuchado aquella frase que dice “…en la guerra y en el amor, todo se vale…” verdad, la habrán escuchado ó dicho, pues en el sexo, que es buen complemento del amor, y ojo, eso es siempre y cuando que todo lo que ocurra entre las cuatro esquinas de la cama, pues quede entre las cuatro esquinas de la cama, también todo se vale. No significa esto que no exista amor sin sexo, al contrario, no existe amor más puro a aquel que antes de desnudar el cuerpo, desnuda por completo el alma, acaricia al corazón y excita sin pudor los extremos del pensamiento humano, erizando la piel.

Pues para ir culminando, si, además de creer en las cosas que creo, y de saber las cosas que sé, soy aquel sujeto egoísta que te hará reír por que simple y llanamente deseo compartir lo bueno contigo, esperando que tú también desees compartir conmigo lo mejor. Que en esa medida iremos aprendiendo de lo peor, de nuestros defectos, y al paso de los días iremos mejorando sin temor. Es cuestión de eso, de creer en cada detalle, en la comprensión y aceptación mutua, en el respeto, en la igualdad de condiciones, en el compromiso sin ataduras, en la complementariedad, en la visión de futuro, en la ambición mutua, en la libertad de expresar los sentimientos y las emociones, y en la valentía de superar los miedos que  a veces siempre intentan apoderarse de las verdaderas y nobles emociones.

…En fin, el amor siempre será bonito en la medida que lo practicas en ti mismo/a, te quieres a ti y por sobre todas las cosas, te aceptas tal cuál eres. Que así, cuando estás listo/a, te atreves a compartirlo exclusivamente con quién realmente vale toda  la alegría y toda la felicidad.

El amor es pasión, es sentimiento, es emoción, pero se queda pequeño si lo intentamos describir con palabras, en cambio, cuando lo hacemos, en tanto construimos, SIMPLEMENTE VOLAMOS!

No existe amor perfecto, pero sí, todos merecemos el amor que estamos dispuestos a construir

Jorge Luis Vargas