Desesperanza (09-12)

Esta mañana desperté como casi todas las mañanas:

Cansada.

Derrotada.

Confundida.

Hace ya algunas semanas que mis días pasan así: una repetición constante del estrés tóxico, de la angustia perpetua y la desesperanza tratando de colarse una y otra vez por la ventana del pasillo.

Trato de impedirlo constantemente pero, la verdad, es tan difícil que muchas veces termina envolviéndome como la neblina y termina por desgastarme más.

Así cada día.

24 horas…

7 días a la semana.

 

 

¿Desesperante verdad?

 

 

Lo peor de todo es que no encuentro el consuelo que antes me reconfortaba en los días grises…

 

Una taza de chocolate caliente.

Una lluvia pasajera que inundara la habitación del olor a tierra húmeda.

Tus brazos rodeándome y besándome en la frente sin importar nada más…

 

¿A dónde se ha ido todo eso?

 

Ya no hay lluvias pasajeras que me calmen…

Ahora solo hay tormentas eléctricas que me asustan y que forman parte de mis pesadillas, con perros en las calles bajo el frio inclemente del abandono.

 

Ya no hay una taza de chocolate caliente…

Es tan solo una taza vacía más.

 

Y tus brazos…

Si están.

Pero ya no rodeándome y calmando mis miedos eternos…

 

Solo están allí.

Lánguidos.

Silenciosos.

 

Y la verdad…

Creo que ahora es mejor cuando no están.

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Ningún Lugar Está Lejos…

Los últimos meses no han sido fáciles.

En mi lado del mundo las cosas no han marchado muy bien y, como consecuencia, muchos se han marchado a kilómetros de distancia buscando otros horizontes.. En busca de sus sueños, en busca de esperanza.

Y en esa despedida constante en la que se han convertido nuestros días, también se han ido grandes amigos. Amigos con los cuales pasas horas de risa infinita.. Amigos con los que puedes desahogarte en un momento de tristeza o amanecer leyendo un libro completo o después de una jornada cinéfila.

Así, lo más difícil de estar lejos de quienes forman parte de nuestra existencia, es sentir la falta del otro, la distancia que se cierne entre ambos, el no poder salir y en 10 minutos estar en la casa del otro para acompañarlo, escucharlos y aliviarlo si es necesario… Sin embargo, la verdad es que, aún a kilómetros de nosotros, siguen allí, presentes en todo momento.

Así que para ti, que estás lejos y en esos días en los que la nostalgia te atrapa, te recomiendo el libro de Richard Bach “Ningún lugar está lejos” (1979). Es una historia preciosa que transmite exactamente lo que quiero que sepas tú, que no estás en tu tierra ni con tu gente:

Cuando quieras estar junto a nosotros recuerda que ya estamos allí contigo.

También para esos momentos, te recomiendo “La distancia más larga” (2014), película venezolana que nos ayuda reencontrarnos con nuestras raíces en medio de la realidad que nos abarca. Su fotografía de uno de los rincones más hermosos del planeta, y uno de los mayores tesoros de nosotros, los venezolanos, es justamente la imagen destacada del día de hoy.

Les dejo la historia de Bach para que la disfruten y comenten

¡Nos vemos pronto!

¡Rae! ¡Gracias por invitarme a tu fiesta de cumpleaños! Tu casa está a miles de kilómetros de la mía, y viajo sólo si tengo una buena razón… Una fiesta para Rae es la mejor razón y ansío estar contigo.

Inicié mi jornada en el corazón del colibrí al que tú y yo conocimos tiempo atrás. Fue tan cordial como siempre, pero cuando le dije que la pequeña Rae estaba creciendo y que yo iba a su fiesta de cumpleaños con un regalo, quedó perplejo.

Volamos largo rato en silencio; por fin él dijo: -Entiendo muy poco de lo que dices, pero lo que menos entiendo es que vayas a la fiesta. -Por supuesto que voy a la fiesta –respondí-. ¿Acaso es tan difícil de entender? Calló, y cuando llegamos al hogar del búho, dijo: -¿Es que los kilómetros pueden separarnos verdaderamente de los amigos? Si quieres estar con Rae, ¿no estás ya allí? –

La pequeña Rae está creciendo y voy a su fiesta de cumpleaños con un regalo- dijo el búho. Tuve una extraña sensación al decir voy de esa manera, después de hablar con el colibrí, pero lo dije así para que el búho comprendiese. También él voló en silencio largo rato. Fue un silencio amistoso, pero cuando me depositaba a salvo en el hogar del águila, dijo: -Entiendo muy poco de lo que dices, pero lo que menos entiendo es que llames pequeña a tu amiga. -Por supuesto que es pequeña –respondí-, porque no ha crecido. ¿Acaso eso es tan difícil de entender? El búho me miró con sus profundos ojos ambarinos, sonrió y dijo: -Piénsalo. –

La pequeña Rae está creciendo y voy a su fiesta de cumpleaños con un regalo –dije al águila. Tuve una extraña sensación al decir voy y pequeña después de hablar con el colibrí y el búho, pero lo dije así para que el águila comprendiese. Juntos volamos sobre las colinas, y remontamos los vientos montañeses. Por fin dijo: -Entiendo muy poco de lo que dices, pero lo que menos entiendo es esta palabra cumpleaños. -Por supuesto, cumpleaños –respondí-. Vamos a celebrar la hora en que empezó Rae, y antes de la cual ella no era. ¿Acaso eso es tan difícil de entender? El águila curvó sus alas diestramente y aterrizó con soltura, posándose en la arena del desierto. -¿Un tiempo antes que empezara la vida de Rae? ¿No te parece más bien que es la vida de Rae la que empezó antes de que existiera el tiempo? –.

La pequeña Rae está creciendo y voy a su fiesta de cumpleaños con un regalo –dije al halcón-. Tuve una sensación extraña al decir voy y pequeña y cumpleaños después de hablar con el colibrí y el búho y el águila, pero lo dije así para que el halcón comprendiese. Debajo de nosotros, a lo lejos, se derramaba el desierto, y al fin dijo: -Mira, entiendo muy poco de lo que me dices, pero lo que menos entiendo es crecer. -Por supuesto, crecer –respondí-. Rae está más cerca de ser adulta, un año más lejos de ser una niña- ¿Acaso eso es tan difícil de entender? El halcón aterrizó por fin en una playa desolada. -¿Un año más lejos de ser una niña? ¡Eso no suena como crecer! Y elevándose en el aire, partió.

Yo sabía que la gaviota era muy sabia. Mientras volaba con ella pensé con sumo cuidado y elegí las palabras de modo que, cuando hablara, ella supiese que yo había estado aprendiendo. -Gaviota –dije por fin-, ¿por qué vuelas conmigo a ver a Rae, cuando en verdad sabes que ya estoy con ella? La gaviota descendió sobre el mar, sobre las colinas, sobre las calles, y suavemente aterrizó en su azotea. -Porque lo importante –dijo-, es que tú sepas esa verdad. Hasta que la sepas, hasta que verdaderamente la comprendas, puedes mostrarla sólo de maneras más pequeñas, y con la ayuda externa de máquinas, personas y aves. -Pero recuerda –agregó-, que el ser desconocida no impide a la verdad ser verdadera. Y partió.

Ahora es tiempo de abrir tu regalo. Los obsequios de latón y de vidrio se gastan en un día y desaparecen. Pero yo tengo un regalo mejor para ti. Es un anillo para que lo uses. Centellea con una luz especial y nadie puede quitártelo; no se lo puede destruir.

Eres la única en el mundo entero que puede ver el anillo que hoy te entrego, tal como yo fui el único que pude verlo cuando era mío. Tu anillo te otorga un nuevo poder. Usándolo puedes elevarte en las alas de todas las aves que vuelan… Puedes ver a través de los dorados ojos, puedes tocar el viento que sopla por entre sus aterciopeladas alas, puedes conocer el júbilo de llegar muy alto sobre el mundo y todas sus preocupaciones. Puedes permanecer cuanto quieras en el cielo, después de la noche, durante la salida del sol, y cuando tengas ganas de bajar otra vez, tus preguntas tendrán respuestas y tus angustias habrán desaparecido.

Como cualquier cosa que no se puede tocar con las manos ni ver con los ojos, tu regalo se torna más poderoso a medida que lo usas., Al principio podrás usarlo solamente cuando estés al aire libre, observando al pájaro con el que vuelas. Pero más tarde si lo usas bien, funcionará con aves a las que no puedes ver, y al final comprobarás que no necesitas anillo ni pájaro para volar sola sobre el silencio de las nubes. Y cuando ese día te llegue, debes dar tu regalo a alguien que sepas que lo usará bien, y que pueda aprender que las únicas cosas que importan son las que están hechas de verdad y alegría, y no de latón y vidrio.

Rae, ésta es la última fiesta que celebraré contigo, después de haber aprendido lo que me enseñaron nuestros amigos, los pájaros.

No puedo ir a estar contigo porque ya estoy allí. No eres pequeña porque ya has crecido, jugando entre los momentos de tu vida como lo hacemos todos, por la diversión de vivir. No tienes cumpleaños porque siempre has vivido; jamás naciste y nunca morirás. No eres la hija de las personas a quienes llamas madre y padre, sino su compañera de aventuras en una luminosa jornada para comprender las cosas que son.

Cada regalo de un amigo es un deseo de felicidad, como este anillo lo es para ti.

Vuela libre y dichosa más allá de los cumpleaños y a través de la eternidad, y nos encontraremos alguna que otra vez, cuando lo deseemos, en medio de la celebración que jamás puede terminar.

 

“Y se rompió..”: Slam, Hoover y Bugallo

Desde mi Lado del Mundo

Recuerdo que hace unos años, entre esos tantos libros que existen y esperan por ser encontrados, me conseguí con la trilogía “Slammed” de Collen Hoover, una autora que al día de hoy se ha convertido en una de mis favoritas en el mundo de las novelas YA.

Cuando decidí leerlo, me causó curiosidad el nombre del libro y el significado detrás del mismo así que se imaginarán que, cuando lo  descubrí, me sumergí en un nuevo mundo del cual me enamoré: El Slam.

Estoy segura que muchos de ustedes lo conocen pero, para quienes no lo sepan, el Slam es un tipo de poesía que se interpreta en una especie de “recitales dramatizados” (como dicta nuestro fiel amigo Wikipedia), por lo que la comedia, la tristeza, la pasión, son solo algunas de las emociones que afloran cuando tienes la oportunidad de asistir (o en su defecto ver por Youtube) a…

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“Y se rompió..”: Slam, Hoover y Bugallo

Recuerdo que hace unos años, entre esos tantos libros que existen y esperan por ser encontrados, me conseguí con la trilogía “Slammed” de Collen Hoover, una autora que al día de hoy se ha convertido en una de mis favoritas en el mundo de las novelas YA.

Cuando decidí leerlo, me causó curiosidad el nombre del libro y el significado detrás del mismo así que se imaginarán que, cuando lo  descubrí, me sumergí en un nuevo mundo del cual me enamoré: El Slam.

Estoy segura que muchos de ustedes lo conocen pero, para quienes no lo sepan, el Slam es un tipo de poesía que se interpreta en una especie de “recitales dramatizados” (como dicta nuestro fiel amigo Wikipedia), por lo que la comedia, la tristeza, la pasión, son solo algunas de las emociones que afloran cuando tienes la oportunidad de asistir (o en su defecto ver por Youtube) a un torneo de poesía Slam.

Así que, con el libro de Hoover me adentré a este mundo y descubrí una cantidad de personajes increíbles, poetas maravillosos y fragmentos que me hicieron reflexionar en un momento en el que lo necesitaba (cada día).

Y así, en medio de esa reflexión, una frase que me marcó fue “Y Se rompió”, que es el titulo de una interpretación hecha por Mariana Bugallo:

Pero no era un hijo de puta.. La cosa es que a él algo.. Se le rompió.

Y esa “cosa rota” de la que hablaba Mariana era nada más y nada menos que ese momento en el que nos damos cuenta de que algo (o alguien) ya no significa lo mismo para nosotros. Ya no nos llena como antes. Ya no nos hace sentir dichosos, en paz.. Ya no nos hace querer ser mejores. Y eso, que a veces puede parecer difícil de entender para quien está afuera (o incluso más, para nosotros mismos) no necesariamente significa el fin, o una tragedia.. Sino más bien el instante en que por una vez en nuestras vidas, nos atrevemos a ser honestos, nos atrevemos a pensar y a derribar los muros que hemos creado para preguntarnos:

¿Es esto lo que realmente quiero?

Y allí, cuando respondemos a ello, algo simplemente.. Se rompe. Deja de existir.

Y es posible que, más adelante, empiece a forjarse de nuevo dentro de nosotros ese “algo”. Empiece a labrarse, a construirse con mejores cimientos, con columnas más fuertes.. Con la verdad como base.

Aquí Mariana habla de lo que se rompe cuando un amor deja de ser, del como culpamos al otro por que el amor se le haya agotado.. Y la verdad, es que el amor (a veces) tiene fecha de caducidad… O simplemente, se transforma, se reinventa y no siempre, con las mismas personas.

Ni tampoco es el amor lo único que puede “romperse”.

La vida es un constante recordatorio de ello.

Creo que esta interpretación es la adecuada para continuar con este viaje que ha estado en pausa unos largos 5 meses. Así que les dejo a Mariana Bugallo con su interpretación. Y cuéntenme si alguna vez ese algo se les”rompió”.

“Interpretación de Mariana Bugallo”

 

“Mira en el espejo..”:Una reflexión.

¿Recuerdan la entrada de “Y uno planta su propio jardín…”?. Si no la recuerdan, o es primera vez que viajan a este lado del mundo, échense un vistazo nuevamente por allá y luego regresen a esta entrada.

Hace algunos días una amiga compartió en las redes una escena de una película que me ha dejado con unas reflexiones maravillosas. Se trata de un fragmento de la película “Ángel A” de Luc Besson (2005), que viene siendo nada más y nada menos que una comedia romántica francesa.

Quienes se han paseado antes por las entradas de este pequeño rincón del planeta, saben que una premisa fundamental de este pequeño (y a veces olvidado) blog es el amor propio: el amor que debemos alimentar día a día para poder entregarnos al resto del mundo sin ataduras, sin velos y sin restricciones. No es, sin embargo, una tarea fácil de lograr: cada día de nuestras vidas somos bombardeados, atacados, hostigados por el mundo para sentirnos abatidos, inferiores y minimizados antes los demás. Pero es justo en medio de las calamidades y las personas tóxicas, que podemos florecer, crecer y levantarnos de las cenizas y darnos cuenta que sin amor propio no somos nada.

Es por eso que les comparto esta maravillosa escena de la película. Quizá podamos compartir la experiencia y probar suerte con el ejercicio que nos plantean. Quizás podamos, a través de ella, comenzar a creer en nosotros mismos y darnos cuenta de lo mucho que valemos. De lo grandes que somos y podemos llegar a ser. De lo mucho que debemos amarnos a nosotros mismos.

¡Disfruten la escena!

Y, si te apetece, responde:

¿Que ves en el espejo?

 

Volviendo: El regalo de Pessoa.

Hace ya tres meses que por diversos motivos (dificultades técnicas para ser más precisos) fue publicada la última entrada de este pequeño lado del mundo. Por supuesto olvidado nunca ha estado y creo que no es necesario decir que “volvemos”, a los espacios que nunca han dejado de estar presentes en nosotros, sobre todo aquellos mundos que, aun estando en la distancia y la lejanía, siguen siendo parte de quienes somos y queremos ser.

Pero para no romper con los clichés clásicos de nuestra cotidianidad digamos: ¡VOLVIMOS!. Por ahora trataré de ir añadiendo mas letras a este lugar común en el que compartimos citas, frases, pensamientos y ganas de colocar nuestro ladrillo para construir y no destruir. Pensando en esto, es posible que cada día exista un pequeño regalo en medio de tanto caos. El regalo de hoy viene de Pessoa, con un poema que les dejo al final.

Desde este lado del mundo les deseo un nuevo año infinitamente dichoso y prospero para cada uno de ustedes, que en momentos oscuros consigan una mano amiga, el calor de un abrazo y el maravilloso aroma de la tierra después de la lluvia!

¡Nos seguimos leyendo!

A veces, y el sueño es triste,
en mis deseos existe
lejanamente un país
donde ser feliz consiste
solamente en ser feliz.

Se vive como se nace,
sin querer y sin saber.

En esa ilusión de ser,
el tiempo muere y renace
sin que se sienta correr.

(Fernando Pessoa)

Soñando y Traspasando Fronteras

Proyecto Kahlo es una de esas páginas en las que consigues textos con los cuales te identificas, diferentes puntos de vista en un solo lugar y letras con las cuales reír, llorar y reflexionar. Es un espacio pensado por mujeres para mujeres, pero también, para aquellos hombres que ven mas allá de las reglas de la sociedad y pueden traspasar las barreras de los tabúes, prejuicios y cánones sociales establecidos.

Así, cada mes en Proyecto Kahlo hay un tema en particular y el tema del mes de Octubre son las Fronteras: esas que existen en nuestras mentes, nuestros corazones y nos dividen en infinitos lugares diferentes. Como las chicas de Proyecto Kahlo nos invitan mes a mes a ser una “frida” mas que colabora en su espacio, les invito a leer (opinar y participar) el texto que pueden encontrar originalmente aquí.

Originalmente publicado en Proyecto Kahlo:

Estos días nos han movido las diferentes noticias internacionales sobre los conflictos fronterizos: el plan migratorio de Donald Trump para “solventar” la problemática de Estados Unidos y México; las deportaciones y la tensión entre Venezuela y Colombia, el eterno y doloroso conflicto de Israel y la Franja de Gaza, la crisis migratoria en Europa con los refugiados… Y, en medio de conflictos bélicos, familias separadas, huidas peligrosas, infancias arrebatadas y tragedias en medio del mar hace falta preguntarnos: ¿Qué nos está pasando como humanidad?

Para este punto imagino que ya todas han visto el video de la reportera húngara Petra Lazlo que, en medio de su cobertura periodística, mostró su desprecio hacia los refugiados al colocar su pierna para que se cayeran o patearlos: más indignante aun que se trataban de mujeres, niños y padres con sus hijos en brazos huyendo de su propia pesadilla. No, aun peor: Fue una mujer, la que en medio de un acto carente de toda sensibilidad y compasión ante la desgracia ajena demostró cuan mal estamos como sociedad. Sin importar las latitudes. Sin importar las fronteras.

¿Qué porque peor porque sea una mujer? Porque nosotras, que históricamente hemos sido víctimas de diferentes vejaciones e injusticias, que luchamos día a día para que nuestros derechos sean reconocidos, que se nos insulta y atropella incluso en la acción más insignificante del día a día, nos acompañamos siempre en los momentos de desesperanza y abusos ¿Cómo podemos ser parte del odio, del rechazo y la vejación?

Creo que mas allá de los problemas políticos y económicos en los que se ven envueltos nuestros países en esta búsqueda insaciable de poder (que es la rueda que mueve el mundo), el problema real radica en nosotros como colectivo, en nuestros prejuicios, nuestras individualidades, nuestras barreras mentales. Nos hemos convertido en “zombis” que vagan por el mundo sin importar lo que le sucede al otro: ¿Qué le sucederá?/ ¿Qué pasará por su mente?/ ¿En qué le podré ayudar?:

¿Alguna vez nos hacemos esas preguntas por alguien ajeno a nosotros?

Nos hemos convertido en esclavos de nuestros equipos, 24 horas al día conectados a maquinas que nos permiten aislarnos totalmente de la realidad que nos rodea, que nos persigue y asfixia día tras día. Nos preocupamos más  por parecer uno más del montón, por los likes en instagram y por lo que nuestros amigos pensaran del vestido que usaremos para la fiesta del próximo viernes en la noche. Si algo nos molesta o nos sentimos incómodos donde nos encontramos solo velamos por lo que nos interesa pero jamás  nos preguntamos:

“¿Qué pasará con los demás?/ ¿Qué pasara sin mi aquí?”

Estamos tan enajenados de nuestra realidad, tan absortos en nuestro mundo paralelo que aquellos que se muestran más humanos, mas ávidos al cambio y a lo que nos rodea son seres extraños y excepcionales… Se les “admira” y “respeta” y se dicen frases como “ojala existieran más personas como tú” pero nunca escuchas de sus bocas:

“¿Cómo puedo Ayudar?

¿A dónde puedo acudir?”.

Allí radican nuestras verdaderas fronteras. Las verdaderas “cicatrices” de nuestra tierra. En lo que no vemos, en lo que desconocemos, en lo que nos empeñamos tanto en ignorar pero está ahí: es una realidad. Si nos quitáramos las mascaras, las vendas de los ojos y empezáramos a ver un poco mas allá, a realmente sentir por el otro y a caminar con sus zapatos, quizás, solo quizás, podríamos saltar los muros, las franjas, los prejuicios que nos dividen y unirnos verdaderamente. ¿No sería fabuloso que en vez de admirar a otros seas tú uno de ellos?

Por mi parte, “I have a dream”: a pesar de todas las viscitudes, todos los obstáculos y las dificultades del momento que atravesamos, yo sigo soñando y construyendo, avanzando y luchando contra mis propios miedos, mis propias barreras. Soy una soñadora, pero sé que no soy la única como decía Jhon Lennon. Y lo más importante es que sé que ese sueño traspasa barreras. Traspasa muros. Fronteras.

¿Quieres ser tú también una soñadora?

¿Quieres ser tu también un soñador?

Quizás…

Quizás el problema está en que no fui hecha para ser domada…

Me gusta construir, pensar, expresar. Decir las cosas sin ataduras, sin miedos, sin restricciones.

Mostrarme en mi esplendor, gozar de mi propia virtud, sentir mi serenidad y mis carcajadas resonantes.

Me gusta poder soltar lo que siento, gritar, reír y cantar sin sentir que algo malo ocurrirá, sin pensar que algo extraño pasará por sus mentes…

Quizás ese sea el problema…

Y te gusten las suaves damiselas domadas, las que no dicen nada cuando arremetes con tus látigos verbales y luego te arrepientes.

Las que guardan silencio mortal cuando te vas sin razón, sin previo aviso, sin nota de vuelta..

Quizás no estamos hechos para ser…

Quizás no estoy hecha para ti…

Quizás no estás hecho para nadie mas que para ti mismo. 

“Y uno planta su propio jardín…” : Aprendiendo de Borges.

¿Has pensado alguna vez en todas esas noches sin dormir?

Todas esas noches vacías, mirando fijamente el techo de tu habitación a oscuras.

Todas esas veces en que, con la mente en mil mundos menos en este, te preguntas:

¿Dónde estará?

¿Cómo será?

¿Cuándo llegará?

Y así, tu mente empieza a divagar entre las mil y un escenas posibles, los escenarios en los que, sin  previo aviso, descubrirás a esa persona que tendrá el poder de arrebatarte una sonrisa en solo segundos.

La persona que te acompañará en tu travesía.

La que te hará latir el corazón  tan fuerte como el aleteo de las alas de un colibrí.

La que podría disfrutar contigo del mas mínimo roce. Del encuentro más sencillo y fugaz.

Con la que no tendrías miedo de mostrarte como eres. Alegres o dispersos. Sin maquillaje, con lágrimas en los ojos y ojeras de cansancio de los días.

La que podría darte el abrazo más puro y sincero que te ayudaría a recuperarte cuando la vida te golpea y te rompe en pedazos… La única con la que puedes ser tú en tu máxima expresión, con toda tu plenitud. Sin mentiras, sin sombras, sin matices.

Incluso aunque a veces puedas ser la persona más aburrida del planeta.

O la de los peores chistes.

O la de las “bromas” con cara de inocencia cargadas de verdades ocultas.

Te imaginas también los momentos difíciles. Porque si, debes aceptarlo, existen y deben saber cómo superarlos y enfrentarlos juntos para salir adelante. Y si, existirán momentos en los cuales se harán daño el uno al otro. Donde dirán cosas que probablemente se sentirán totalmente arrepentidos después. Puede incluso que eso los destruya, los rompa y los separe. Porque es cierto, el amor como todo es un ciclo.

A veces crece y continua.

A veces muere y se transforma.

A veces simplemente, deja de ser.

Pero…También puede ser que trabajen juntos para seguir adelante. Para construir y no destruirse. Para alimentarse el espíritu. Para saber reconocer los errores y darse espacio para crecer, para vivir, para ser. A veces es difícil de entender, pero el agobio, la inseguridad y el acecho solo llevan a la destrucción.

Por eso mas allá de seguir imaginando, deberíamos también prepararnos. Prepararnos para poder darle al otro todo lo que se merece cuando llegue. Para sanar y dejar que cicatricen las heridas del pasado. Para soltar, perdonar y poder entregarnos por completo, vivos, abiertos, sin ningún velo que nos cubra ni ningún muro que derribar.

Para empezar a imaginarnos también ese otro amor: el que encontramos de repente y nos ilumina. Nos alivia, nos calma, nos llena de vida.

Pero contrario a lo que piensas, este no es un amor que conseguimos en alguien más, sino aquel que nos espera muy dentro en nuestro interior. En nosotros mismos. El amor que sentimos hacia nosotros, que nos da la energía necesaria para vivir cada día y ser mas, mucho más.

¿Nunca te imaginas algo así en tus noches vacías cierto? Tu, siendo el defensor de tu propio amor, tu vida, tu dignidad. Siendo el dueño de tu tiempo, que irradia e ilumina a otros, que no espera el amor de su vida porque sabe que ya lo encontró: eres tu mismo (a).

Seguro que si piensas en eso y lo practicas, todo seguirá su curso. Quizás dejaras de esperar y entenderás que no se trata de que llegue alguien para darte su amor.

Se trata de abrir tus brazos a alguien para compartir su amor con el tuyo.

“Amemos cuando estemos listos, no cuando estemos solos”

Walter Riso

El Efecto Mariposa (Decisiones, Decisiones)

Todos llevamos una mochila en la espalda en la que cargamos nuestras experiencias del pasado: las personas que han pasado por nuestra vida, las decisiones que hemos tomado, los errores cometidos, las lágrimas desbordadas, los abrazos recibidos, las alegrías disfrutadas… Todos hemos pasado por momentos de felicidad infinita pero también por instantes de profunda soledad, tristeza y abandono.

Todos, además, hemos pasado por momentos que como muy bien dice una gran amiga “nos marcan para toda la vida y no podemos olvidar”… No porque no puedas hacer borrón y cuenta nueva, o porque mantengas sentimientos encontrados al respecto, sino porque han marcado en tu calendario una fecha importante con tinta indeleble. Así, quizás te puedes acordar de la vez en que perdiste a una persona que querías profundamente o de cuando un amigo muy querido te defraudo… ¿Recuerdas también cuando fuiste tú quien provocó las lagrimas y la tristeza?.. Pues bien, también puedes darte cuenta que no somos los mismos de hace 5, 3 o 2 años a quienes somos en este instante, en este día en particular, como muy bien lo explicaba el gran Haruki Murakami:

…Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás
cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de
que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara.
Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona
que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.

“Kafka en la Orilla”

Por mi parte puedo decirles que hace algunos años pase una de esas experiencias que sin lugar a dudas marcó un antes y un después para mí. Pasé por una de esas tormentas de arena… Fue a partir de ese acontecimiento que empecé a ver el amor y la vida de otra manera: para mí, abrí los ojos ante la realidad que me negaba a aceptar; para otros, el cambio quizás no fue tan agradable.

Creo, sin embargo, que somos nosotros, y no las situaciones por las que pasamos o las circunstancias a las que nos enfrentamos, las que determinan el curso que tomaremos o los cambios que puedan darse a partir de allí. Por supuesto que dependiendo de lo que nos toque vivir en nuestro espacio de tiempo cumplirá un rol fundamental para las decisiones que podamos tomar, pero siempre, siempre, somos nosotros los que tenemos el poder de decidir de qué manera nos afecta lo que nos sucede:

Así:

No fue la traición de nuestros amigos lo que nos llevo a ser desconfiados con nuestros seres queridos. Fuimos nosotros quienes decidimos eso para protegernos, para blindarnos ante la decepción que nos causó esa situación.

No fue el engaño de tu pareja lo que te llevó a ser más frío o más distante en tus relaciones personales. Fuiste tú quien decidió ser más cauteloso y mostrar de a pedacitos el amor que sientes, y no entregarlo de sopetón al primero que aparezca.

No fue la pérdida de esa persona que tanto significaba para nosotros lo que nos hizo valorar y querer más a quienes nos rodean. Fuimos nosotros quienes decidimos eso.

Sé que puede ser algo confuso; pero el punto es que cada experiencia, cada acontecimiento nos coloca en una encrucijada de decisiones y caminos que seguir.

Nosotros tenemos el poder de decidir qué hacer con lo que la vida nos coloca en el camino.

No son nuestras vivencias las que nos cambian. Somos nosotros decidiendo y transformándonos minuto a minuto.

No queda mas que tener presente siempre lo que dice Ilazki de “Proyecto Kahlo”:

Id haciendo el camino que queréis hacer y reíros mucho, muchísimo